Sonidos en la escalera de la Facultad...
Muero de celos y juro que necesito calma,
veo la salida,
camino a ciegas por qué sé que miras.
Dime con tus dedos que no abra más peros...
Esas que son solo palabras,
siempre en segundo plano,
yo creo en los actos,
el acercamiento,
porque sé que miras.
Mi mente me araña,
me encierro en mis audífonos,
tomo mi croquera,
te veo bien a los ojos,
nos quemamos y escapo a cualquier lugar.
Siempre puedo recurrir a la ciudad,
escarbar habitáculos de los cuales extraer savia para seguir manteniendo alma,
mientras descubro poco a poco que todos aquellos aspectos que deje pasar no eran para mí.
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